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Ciclismo con Luis Aviles

En el Ciclismo los gregarios corren para no ganar por eso nunca agarran puntos UCI

En el Ciclismo los gregarios corren para no ganar por eso nunca agarran puntos UCI

Un ciclista del circuito asiático suma más puntos en el 'ranking' de la UCI que buena parte de los corredores gregarios que trabajan para Gilbert, Sánchez o Contador
LuisAviles.-Una de las joyas más preciadas del ciclismo es iraní: Mehdi Sohrabi. Ha cumplido ya 30 años, no le conoce nadie en Europa, nunca ha corrido el Tour y sus triunfos se reparten en pruebas exóticas de Taiwán, Malasia o Azerbaiyán.
¿Por qué entonces tres equipos de la élite como el Geox, el Lotto y el Ag2R han pujado a muerte por ficharle? Por los puntos. Sus victorias en carreras desconocidas del circuito asiático le han dado casi ochenta puntos, válidos para confeccionar la clasificación de las quince mejores escuadras del mundo, las que tienen acceso directo al UCI World Tour, esto es, a las grandes carreras. Sohrabi ha firmado por el Lotto y el conjunto belga, gracias a esa inyección de puntos, ha conseguido plaza entre los mejores. La nueva reglamentación de la Unión Ciclista Internacional (UCI) le ha venido bien a Sohrabi, pero margina a los gregarios de las grandes escuadras, que se dejan piernas y alma en defensa de sus líderes y que, al llegar vacíos y tarde a la meta, nunca puntúan.
Hay muchos ejemplos. Vamos con uno, registrado en julio y a unos kilómetros de Luz Ardiden. Rubén Pérez, que va en la fuga, frena. A otros les pagan por ganar; a él, por esperar. Ve venir a su líder, a Samuel Sánchez, y le dona todas las pedaladas que le quedan. Un rato después, Samuel gana esa etapa del pasado Tour y recupera la cima para la historia del Euskaltel-Euskadi. Esas cosas no se olvidan. En el 'ranking' anual del UCI World Tour (la 'Champions' del ciclismo), el campeón olímpico tiene 307 puntos. Rubén Pérez, solo 2.
El corredor vizcaíno, que ha pisado los grandes teatros del ciclismo, vale menos para la UCI que Sohrabi. Así es la norma impuesta por los gobernantes de este deporte. Es, además, una reglamentación hermética, casi secreta. Solo la UCI controla por completo cómo va la clasificación del World Tour y de los circuitos europeo, asiático, africano, americano o de Oceanía. En todo el mundo se reparten puntos. El representante de ciclistas que tenga en su cartera a clientes como Sohrabi dará el pelotazo. Dinero, dinero.
Para la UCI, el ciclismo es un negocio. Quiere un mercado global. Busca nuevos pastos en países emergentes como China (acaba de disputarse el Tour de Pekín) y quiere crear un torneo atractivo para los grandes patrocinadores. El sistema de puntos permite que una firma recién llegada fiche a un puñado de ciclistas con puntos e ingrese directamente en el UCI World Tour. Sin esperar. Eso sucedió el año pasado con el Leopard (los hermanos Schleck y Cancellara). Fue el último en llegar y, de repente, ya era el líder en el 'ranking'. Esta temporada ha entrado en ese coto el GreenEdge australiano, otro bloque de estreno. En su plantilla lucen los velocistas, llenos de puntos.
Los ciclistas ya no se miden por su currículo o entrega. Eso margina a los buenos gregarios. Gilbert, el número uno de la lista con 718 puntos, ha corrido en 2011 con el maillot del Lotto. Pero todos sus puntos están ya en la cuenta del BMC, su nueva escuadra. Gilbert disfruta de su éxito. Sin embargo, la mayoría de sus gregarios se ha quedado en el Lotto. Sin líder y sin puntos.

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