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Ciclismo con Luis Aviles

Contador año y medio en el ojo del huracán por 0,00000000005 de clembuterol

Contador año y medio en el ojo del huracán por  0,00000000005 de clembuterol

Contador siempre ha atribuido el positivo a una intoxicación alimentaria por ingerir carne de ganado engordado ilegalmente con clembuterol. Foto archivo.

LuisAviles.- M. Á. B.Madrid.- Cuando en septiembre de 2010 se hizo pública la presencia de clembuterol en una muestra de orina de Contador obtenida el 21 de julio, día de descanso del Tour de Francia, nada parecía indicar que el castigo ola absolución no llegarían hasta año y medio después. Durante este tiempo el caso ha sido manoseado por los organismos implicados —Federación Española de Ciclismo, Unión Ciclista Internacional, Agencia Mundial Antidopaje y Tribunal de Arbitraje del Deporte—, laboratorios, despachos, directores deportivos y compañeros del gremio, medios de comunicación y opinión pública (que a favor o en contra del ciclista asiste, atónita, a esta ceremonia de confusión). Hasta Zapatero tomó partido en Twitter y avivó la polémica.

¿Las alforjas para este viaje? Un antiasmático con efectos anabolizantes y estimulantes, muy fácilmente detectable, que no puede ser generado de forma endógena por el organismo humano: en concreto, 50 picogramos (equivalentes a 0,00000000005 gramos por mililitro de orina). El ciclista siempre ha atribuido el positivo a una intoxicación alimentaria por ingerir carne de ganado engordado ilegalmente con clembuterol. El ya tristemente famoso solomillo de Irún.

Solomillo y plásticos

Con la ley en la mano (artículo 2.1.1. del Código Mundial Antidopaje) el aspecto cualitativo tiene más peso que el cuantitativo. Es decir: da igual que el número tenga diez o cien ceros, y que los 50 picogramos suenen ridículos en un deporte tan exigente. Esa sustancia broncodilatadora está prohibida. Una vez consumida la pieza de carne, la defensa de Contador apela casi a un ejercicio de fe, aunque otros casos probados de contaminación alimentaria hablen a su favor. En el lado contrario, las sospechas de la aparición de restos plásticos en su orina, que podrían sugerir una transfusión de sangre, han sido utilizadas como prueba de cargo. L'Equipe y The New York Times levantaron esta liebre. Sin embargo, el sistema de detección no está homologado. Sea como fuere, parece que el culebrón llega a su recta final, aunque a nadie sorprendería un nuevo aplazamiento en este caso interminable.

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